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Siempre llego tarde

Novelas y Relatos de Carmen Fernández

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Mis novelas

LA MONTAÑA ÁUREA

 En esta novela convergen dos historias aparentemente ajenas, incluso distantes. Un duque, un lord ingles, su familia actual y sus antepasados, por un lado, y por otro, una turista española que compra en Egipto un precioso busto de Nefertiti, del que queda prendada.

En esta historia hay un grupo de personas que han conseguido utilizar toda esa capacidad mental de la que hablan los entendidos, pero en la que muy pocos creen y muchos menos practican.

La historia de la turista podría ser solo una historia de amor interesante, si no se mezclara con la historia de los que quieren desposeerla del busto de Nefertiti y con una famosa egiptóloga, que utiliza sus conocimientos ancestrales de magia negra para deshacerse de ella, a causa de los celos. Sus intentos son inútiles frente a otras fuerzas que la protegen. 

La historia del Lord ingles deviene en una realidad mágica, pero con tantos contratiempos  que podría tratarse de una novela negra si no interviniese un elemento que raya en lo mágico.   

Descendientes de personajes históricos forman parte de quienes tienen poderes mentales.                 

Histórica, realismo mágico, novela negra, thriller.

NO PUEDO VIVIR SIN TI.

Cuando escribí la novela, «No quiero vivir sin ti», lo hice respondiendo a una realidad que acababa de vivir.

Nochebuena y Navidad siempre lo celebramos en casa, toda la familia, pero Nochevieja y Año Nuevo lo hacíamos en un restaurante junto al mar, del que éramos asiduos clientes.

Aquel año no iba a poder ser. Un matrimonio lo había contratado al completo para juntar  a toda su extensa familia. Era una contrariedad para nosotros; teníamos que cambiar nuestros planes.

Me enteré en la comida de Nuevo Año. Aquella familia que se disponía a disfrutar, de forma espléndida, la cena de Nochevieja, tuvo que hacer frente a un inmenso dolor. ! Uno de sus jóvenes miembros decidió suicidarse aquella misma noche! !!!Terrible!!!

Me impactó muchísimo, a pesar de no conocer a la familia. Mi único contacto era indirecto: el Restaurante. Aunque traté de saber algo de aquella persona que tomó tamaña decisión, no pude averiguar nada, pero no la podía quitar de mi cabeza. ¿Qué pasó por esa mente? ¿Qué problema insuperable le lleva a una persona a tomar una decisión de la que no hay retorno? ¿Un suicidio los resuelve? Por eso escribí NO QUIERO VIVIR SIN TI.

Sé que la mente puede jugarnos malas pasadas, que solo buscando ayuda de profesionales se puede solucionar, y a veces ni con la mejor ayuda.

Curioso

            

En Google he encontrado un número considerable de entradas con mi nombre. He sentido curiosidad.

Algo extraño llamaba mi atención y he pasado la mañana viendo cosas que ni sospechaba que tuvieran alguna relación conmigo.

Empezando por lo más próximo diré, que en la librería Santos Ochoa anuncian mis libros, lo que agradezco enormemente, pero cuando entro para ver si están todos, leo que, Carmen Fernandez Alsasua es un escritor inglés doctorado en política submarina británica y bla, bla, bla. Debajo la portada de un libro que por supuesto nada tiene que ver con ninguno de los míos.

 Me he puesto en contacto con la librería para que subsanen tan craso error. Confío que lo solucionen pronto.

            La segunda sorpresa ha sido en Twitter (cita literal, corta y pega):

“(libro) –mobi—. {pdf} Libro EL ACCIDENTE de Auto Carmen Fernández Alsasua. Tiempo después desaparece llevándose en el hatillo muchos secretos de su vida pasada. Nadie sabe nada de él hasta poco tiempo después de los ataques del 11-S contra Estados Unidos.” 

Mi historia discurre en España, salvo una aventurilla amorosa en Orán. Nada que ver con terrorismo, ni con el resumen que cuenta Miriella Jaques. No sé que libro habrá leído.

El mío no. Seguro

            Por último, para no extenderme, encuentro que en “D We Forun”, alguien que utiliza el nombre de caffein no encuentra mi libro: El Accidente. Otro/a usuario/a del fórum con nombre yurikuzn, le asegura que lo ha encontrado y le muestra la portada y el link correcto, una serie de personas con nombres poco usuales (al menos para mi) le dan las gracias. Yo también se la doy.

EL ACCIDENTE.

SI TE GUSTAN LA INTRIGA, LAS EMOCIONES FUERTES, LOS DESENLACES INESPERADOS…

Y todo ello mezclado con momentos románticos, decepciones amorosas…lee: El ACCIDENTE

Sorpresas hasta el último párrafo.

EL ACCIDENTE

El accidente.

Tal como os anuncié, ya está a la venta el ebook de mi último libro:

Lo que empieza como una novelita de amor, se irá transformando en intriga, misterio, sorpresa…

Sinopsis

Después de que su prometido desaparezca a unos días de su boda, Adriana emprende su búsqueda, pero cuando lo encuentra Mauricio no la reconoce. Sufre amnesia después de haber soportado un accidente de coche mientras viajaba de Madrid a Badajoz para solucionar el papeleo urgente de una herencia. Una serie de circunstancias inexplicables rodean el accidente de Mauricio, empezando por el coche en el que viajaba, distinto al suyo, con el que había emprendido viaje en Madrid y sin papeles que lo identifiquen. A partir de ese momento Adriana intentará reconstruir el camino de Mauricio hasta el momento del accidente.

Reflexión

¿Qué puede llevar a un joven muy enamorado de una hermosa muchacha, que es además correspondido con la misma fuerza, a abandonarla el mismo día que sus padres van a celebran el compromiso oficial con una espléndida fiesta?

¿Podría comprender alguien que un absurdo equívoco, digno del más vulgar y lacrimógeno serial, pueda llevar a la desesperación a una persona equilibrada, y con la vida “aparentemente” resuelta, hasta el punto de abandonar todo lo que ama y tratar de comenzar una nueva vida, lejos de todo lo que conoce y quiere?

A veces, los dramas más fuertes son el resultado de espejismos, que no han dejado de serlo porque la persona que los ha sufrido no se ha acercado lo suficiente al lugar donde nace o de donde parte la apariencia; o porque no ha tenido paciencia para comprobar si lo que cree ver es la auténtica realidad.

La historia que aquí se cuenta no debería haber tenido lugar, no existían motivos. Pero a veces… hay tantas historias sin sentido que no deberían haberse producido.

NO QUIERO VIVIR SIN TI.

NO PUEDO VIVIR SIN TI, y, NO QUIERO VIVIR SIN TI.

Dudé entre ambos títulos, pero me pareció que “no quiero” tenía más rotundidad. Porque Isabel no “quiere” vivir sin él, cree que no “podría” hacerlo y toma una determinación… que no tiene vuelta atrás

Pero la novela te obliga a reflexionar sobre tan errónea decisión.

No es una novela de amor, pero es el motor que la mueve

—Querer Poder.

Recordando Capadócia.

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  A pesar de llegar tarde a tantas cosas he tenido tiempo de realizar infinidad de actividades. Una de las mas satisfactorias ha sido viajar. Estas fotografía corresponden a la Capadócia.

Turquia es un pais lleno de encanto !Hay tánto que ver! Estambul y Capadocia son para mí el máximo esponente de sus maravillas. Claro que hay muchas más cosas que visitar, pero yo he utilizado estos lugares que tánto me impresionaron para desarrollar la trama de mi novela. Me encantaría haber sabido transmitir su especial encanto. Había visitado Turquía dos veces, pero fue en mi tercera visita cuando conocí esta maravilla de la naturaleza. En esta ocasión me acompañaban dos hijas y dos de mis nietos.

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Esta experiencia ha servido para situar a algunos de los personajes de mi novela entre estos lugares mágicos.

Los más inquietantes capítulos de LA MONTAÑA ÁUREA, discurren por estos parajes.

No quiero vivir sin ti.

LA MONTAÑA ÀUREA CAPÍTULO II, EGIPTO

 

CAPÍTULO II EGIPTO

La oferta era tentadora. Muy cara, pero tentadora. En estos momentos, un anticuario egipcio —aunque educado en Francia— le ofrecía una pieza egipcia encontrada y rescatada de una tumba hacía muchos años.

Al-Fasí le había asegurado que se trataba del busto de la atractiva esposa de Akhenatón, Nefertiti. Realmente era una belleza. La pieza era el busto de una hermosa mujer, ataviada con un exótico tocado, una especie de casco que alargaba oblicuamente su atractiva cabeza. En el centro del casco oscuro, un pequeño áspid dorado ondulante se volvía sobre sí mismo, dejando al aire una porción del centro de su cuerpo reptante. Un pectoral de vivos colores cubría desde el cuello todo su escote y parte de su busto, completando así sus vistosas galas.

El anticuario le mostró los certificados con los que constataba su antigüedad, aunque de forma aproximada, y la clase de materiales empleados en su creación. En un español que apenas tenía defectos de pronunciación, no tuvo ningún inconveniente en explicarle que llegó a sus manos gracias a los herederos del arqueólogo que la descubrió, «ignorantes, o tal vez demasiado amantes del dinero» —así había catalogado a quienes se habían desprendido de ella—. Patricia pensaba que la tentación tenía un precio muy alto, pero mirando aquella hermosa pieza antigua, estaba a punto de sucumbir.

—El tocado, sus adornos —explicaba Al-Fasí—, incluso la policromía del pectoral, son muy parecidos en colorido y forma al busto de Nefertiti que se exhibe en el museo de Berlín, aunque a diferencia de este, el de Berlín está realizado en piedra caliza pintada y es de tamaño natural. Un modelo que fue descubierto por Borchardt —aseguró el anticuario, dudando un momento antes de expresar el malestar interior que ese nombre le producía.

»Bueno, esa es la versión oficial —continuó—. Según algunos expertos, Borchardt desenterró la imagen y escribió en su diario: “No se puede describir, hay que verla”. Según otros, el descubrimiento se produjo diez años antes, pero esperó esos diez años para sacarla a la luz. Otros aseguran que la descubrió en el taller de un escultor llamado Tumés, en 1905, en Tell el- Amarna.

»De cualquier manera, y gracias a que Borchardt en su descripción oficial decía que se trataba de la estatua de una princesa realizada en yeso, a pesar de saber muy bien que era de piedra caliza y que se trataba de la soberana Nefertiti, fue llevada y exhibida en el museo de Berlín.

El tono empleado por el anticuario denotaba lo molesto que le resultaba el asunto. Patricia, comprendiendo realmente la situación, ya que no era la primera vez que escuchaba lamentaciones parecidas, reconoció ante él la razón que asistía a los egipcios para estar más que molestos al ver cómo habían sido esquilmadas algunas valiosas antigüedades egipcias, que hoy se encontraban repartidas por distintos museos del mundo con independencia de cómo las hubieran conseguido.

Sin embargo, el busto que ahora contemplaba había sido realizado en un durísimo material negro: diorita, según el anticuario y los documentos que la acompañaban. Estos certificaban tanto la antigüedad, de al menos cuatrocientos años antes de Cristo, como los materiales de que estaba compuesta.

Sobre este fondo negro, el pectoral y el tocado azul índigo, rematado y bordeado en oro, resaltaban de una manera muy distinta al busto de Berlín, la versión de Nefertiti más conocida. Incluso podría decirse que el pectoral estaba formado de manera independiente del busto, habiendo sido incorporado después de esculpida la pieza principal. Tal era la perfección de su factura.

Recordó lo que más había llamado su atención la primera vez que tuvo noción de la vida de esta hermosa reina, esposa del faraón Akhenatón que reinó entre 1353 y 1336 a. C. e instauró el culto monoteísta al dios Atón (Sol).

A Patricia le había impresionado la fortaleza de Nefertiti al defender los criterios religiosos de su esposo cuando este murió, a pesar del enorme desgaste que suponía un cambio tan radical, con el que ni sus hijos estaban de acuerdo, como quedó demostrado. Nefertiti, durante su viudedad, fue ferviente defensora de la reforma religiosa emprendida por Akhenatón. Pero cuando una de sus hijas, Anjesenamón, contrajo nupcias con su hermanastro Tutank-Amón, este volvió a restaurar la religión que su suegro y padre había eliminado.

La representación de Nefertiti la había podido admirar en Egipto, en el Museo de El Cairo. Hallado durante las excavaciones realizadas en Amarna 

Más tarde admiró la expuesta en el Museo del Louvre, después de su transformación, con ocasión de sus repetidas visitas a París.

Pero fue en su encuentro con esta versión morena, que el anticuario le ofrecía, cuando algo la hizo retroceder en el tiempo y trasladarse mentalmente al Egipto de diez años atrás.

Había algo en el ambiente. El aire parecía perfumado de recuerdos. Las fragancias de la casa del anticuario traían a su mente escenas que creía olvidadas. En su interior, un cúmulo de sentimientos y sensaciones trataban de abrirse paso.

Respiró profundamente, deseando identificar ese cóctel de sensaciones.

Recordó aquella comida multitudinaria. La vio como si se tratase de una fotografía en color.

Ella estaba en un extremo de la larga mesa y su marido enfrente, y sentado en medio, como si se tratara de la presidencia, el egiptólogo que los acompañaba en sus excursiones. Estaba a punto de poner azúcar al café que acababan de servirle y Amman, el egiptólogo, le había dicho: «¡Cuidado! Hay una pompa en tu café».

La expresión cuidado le había sonado amenazante, aunque no acababa de ver la relación. ¡Había dicho una pompa, no una bomba! Ella, sorprendida, había preguntado:

—¿Una pompa? —Sí, ¿no la ves?

De repente, volvió a la realidad. Advirtió la perpleja expresión del interesante anticuario, que la miraba sonriente, entre divertido y confuso, por lo que decidió, muy a su pesar, apearse del vehículo que la había transportado al pasado y pisar de nuevo, de manera firme, el momento presente. Patricia deseaba poner toda su atención en la operación que estaba llevando a cabo. Se concentró en las explicaciones que le ofrecía aquella alta figura que tenía frente a ella, Al-Fasí. Miró su rostro cetrino de grandes e impenetrables ojos oscuros. La cifra que pedía era considerable y tendría que sopesar, de forma relajada, los motivos que le impelían a querer adquirirla. ¿Había una relación de proporcionalidad entre lo que debía pagar y lo que adquiría, visto objetivamente? Quizá entraban en su valoración aspectos no tenidos en cuenta hasta ese momento. Al fin, y tras sentir que no podía tomar una decisión mientras mantuviese esa lucha interior, dijo en voz alta:

—Creo que su precio me obliga a meditarlo un poco más. Mientras estoy viendo a Nefertiti, solo puedo pensar que deseo que pase a ser de mi propiedad. Por eso necesito consultarlo esta noche con la almohada. ¿Puedo darle mañana la contestación?

—¡Por supuesto! —contestó Al-Fasí mientras sonreía complaciente, como si la decisión de Patricia fuera lo que más convenía a sus intereses.

Patricia no supo cómo interpretar la extraña actitud del anticuario. ¿Era un gran profesional, a pesar de ser aún muy joven, y disimulaba extraordinariamente su decepción por el nuevo retraso en la venta que ya parecía lograda? ¿O tal vez, por algún motivo que no acababa de entender, no estaba muy interesado en venderla?

Parecía como si la respuesta de Patricia le hubiera producido un alivio. Esa idea no la consideraba aceptable. Llevaba demasiado tiempo con la operación y, a punto de cerrarla, había pedido más tiempo para pensarlo.

Haciendo gala de su caballerosidad, el anticuario se ofreció a llevarla en su coche al hotel, pero Patricia declinó la proposición con una excusa. Se despidió hasta el día siguiente.

Salió de aquella casa un poco confundida. Bajó las escaleras haciendo caso omiso del ascensor que parecía estar esperándola. «Solo son dos plantas», pensó.

Estaba repasando las últimas palabras cruzadas con el anticuario mientras llegaba al portal y atravesaba la calle.

De haber mirado hacia la ventana del que desde fuera parecía el tercer piso, su perplejidad habría aumentado al ver cómo se movían unas cortinas dejando entrever un rostro que hubiera reconocido a pesar de las huellas que el paso del tiempo y sus avatares habían ido dibujando en él.

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